Como respuesta a la demanda de calidad y seguridad alimentaria, se produjo un cambio de estrategia en el control de plagas y enfermedades, potenciando y priorizando el control biológico sobre el químico.
Todas estas circunstancias hacen de las mallas anti-insectos un elemento fundamental en la lucha contra los insectos plaga y en particular aquellas que actúan como vectores de virus, ya que se han convertido en un problema de gran repercusión económica en la horticultura protegida.
A raíz de esta demanda nace BioNet®, una malla desarrollada y patentada en Israel por la empresa MeteorNets (actualmente GreenNets) cuyo objetivo es mejorar la eficacia de las mallas anti-insectos, a través de la combinación de las propiedades mecánicas de las mallas convencionales con nuevas propiedades ópticas, ampliando así, aún más, su capacidad de bloqueo.
BioNet® está fabricada con monofilamentos de HDPE redondos de alta resistencia a la tracción, estabilizados a los rayos UV y de peso ligero, con una densidad de hilos de 10 × 20 hilos/cm2.
Cuentan con un doble mecanismo de exclusión de insectos, basado en sus propiedades:
- FÍSICAS: debido a su alta densidad de hilos (10×20), actúa como barrera e interfiere con la capacidad de penetración de los insectos.
- ÓPTICAS: al absorber radiación UV en el rango UV-A y UV-B (UV-A: 400 a 315 nm; UV-B:315-280 nm), interfiere en la visión de los insectos, que se desorientan, reduciendo así su capacidad de ataque a las plantas.
Se han llevado a cabo numerosas investigaciones, en distintas partes del mundo, que avalan su eficacia contra la mosca blanca, minadores de hojas, ácaro rojo, ácaro del bronceado del tomate y trips, entre otros insectos.
La legislación de la Junta de Andalucía establece la obligatoriedad en el uso de mallas de densidad mínima 20×10 hilos/cm2 en todas las zonas de ventilación, con el objeto de evitar enfermedades víricas transmitidas por insectos.

