Influencia de las mallas anti-insectos en el microclima de los invernaderos

La instalación de mallas Anti-Insectos en las ventilaciones de los invernaderos es uno de los principales métodos de protección contra los insectos que afectan los cultivos.

Están diseñadas para evitar la entrada de éstos en el invernadero y, por lo tanto, el tamaño de los poros debe ser menor que el tamaño del insecto dañino más pequeño. No obstante, también impiden la salida de insectos benéficos para el cultivo, como los polinizadores.

La influencia de las características aerodinámicas de las mallas sobre el flujo de aire da lugar a variaciones en la distribución de la temperatura interior.

Al elegir una malla Anti-Insectos, es fundamental elegir aquellas que tengan una gran porosidad y una óptima confección, con un elevado número de hilos de pequeño diámetro y un correcto diseño que permita que los poros sean muy numeroso y homogéneos, para garantizar el efecto de barrera física al paso de insectos a la vez que permiten la circulación óptima del aire en el interior del invernadero. Tanto el diámetro de hilos como la tensión de estos causan variaciones importantes en la caída de la presión del aire.

Conseguir una mejor ventilación natural tiene una repercusión directa en la capacidad productiva de la gran mayoría de invernaderos, lo que a su vez favorece la eficiencia energética y ambiental.

Estudios determinan que por cada 1% de superficie de ventilación que se lograra aumentar en los invernaderos se podrían conseguir incrementos en la productividad del cultivo de tomate de entre el 0.9% y el 1.1%.

 

Deterioro de las mallas por su uso y suciedad

La acumulación de suciedad tiene una influencia importante en las características aerodinámicas de las mallas y reducen la capacidad de ventilación natural del invernadero.

Comparando las características geométricas de mallas antes de la instalación y después de tres a cuatro años de uso, se han observado y cuantificado dos efectos negativos:

  • Deterioro de los hilos que componen la malla
  • Reducción de la porosidad por suciedad acumulada en los poros.

Este deterioro en el tiempo da lugar a un aumento medio del diámetro del hilo del 3,1%, así como a una disminución media del tamaño de los poros del 6,2% y del 2,3% en la trama (Lpx) y la urdimbre (Lpy), respectivamente. Se produce una disminución de la porosidad de la malla por el deterioro de los hilos en una media del 6,5%, además de una reducción media del 20,3% por acumulación de suciedad en los poros, haciendo una reducción total de porosidad del 26,8%.

Esta disminución de la porosidad conduce a menores tasas de ventilación del invernadero y, por lo tanto, es perjudicial para el microclima del invernadero.

En consecuencia, se recomienda que las mallas Anti-Insectos instaladas en zonas con climas cálidos y/o con abundante polvo suspendido en la atmósfera, se laven mensualmente con agua pulverizada a alta presión. Esta sencilla medida mejora la capacidad de ventilación natural del invernadero.