Cultivo de kiwi y los beneficios de producirlo en casas de mallas

El kiwi es un frutal dioico (con variedades hembras, que darán frutos, y machos que fecundarán las flores femeninas) y caducifolio.  El fruto es una baya, de diferente color según la variedad, con numerosas semillas comestibles de color negro.

Existen variedades de pulpa verde y de pulpa amarilla (Actinidia deliciosa, A. chinensis son las especies más cultivadas). En este artículo trataremos algunas de las generalidades para tener en cuenta para su producción y las ventajas de cultivarlos en casas de mallas/invernaderos.

Necesidades generales del cultivo

  • Necesita acumular horas frío (HF), unas 600- 800 HF en las variedades de pulpa verde y unas 300-400 HF en las de pulpa amarilla. Su déficit provoca una reducción importante de la cosecha.
  • Sistema radicular superficial y muy exigente en oxígeno. Necesita suelos permeables, franco-arenosos, ligeramente ácidos.
  • Elevadas necesidades hídricas. No debe faltarle la humedad en el suelo, sin encharcamientos.
  • Baja humedad relativa (HR< 60%) y altas temperaturas (T> 26 ºC) durante la floración provocan la deshidratación del polen y la falta de cuajado.
  • Requiere estructuras de soporte de las plantas con postes y alambres de acero.

La polinización es clave en la rentabilidad del cultivo, ya que incide en la forma, calidad, tamaño y número de frutos, también en las propiedades organolépticas y en la calidad postcosecha. En la polinización natural los insectos más importantes son la abeja (Apis melifera) y el abejorro (Bombus terristris), con sueltas en las plantaciones.

La agricultura protegida permite atenuar o eliminar los efectos que las variables climáticas pueden provocar en el cultivo del kiwi:

  • Reduce la velocidad del aire dentro de la estructura, atenuando las variaciones de humedad, con lo que la efectividad del polen se ve menos comprometida, y por tanto el cuajado de frutos.
  • Proporciona sombra, reduciendo las temperaturas y los daños por quemado en plantas y frutos.
  • Protege frente a vientos, evitando rotura de ramas y caída de hojas, flores y frutos (una permeabilidad del 40-45%, protege la plantación y permite la circulación del aire). Esta protección es importante en zonas muy expuestas o con vientos salinos, cerca del mar.
  • Reduce la evapotranspiración y las necesidades hídricas del cultivo, al disminuir la velocidad del viento.
  • Ofrece un ambiente más favorable para la actividad de polinizadores.
  • Protegen frente al granizo.

Cultivo de kiwi y los beneficios de producirlo en casas de mallas

Fuente: http://www.serida.org/, https://agroambient.gva.es/documents/163228750/173203739/CULTIVO+del+KIWI.+Ficha+T%C3%A9cnica..pdf