Cultivos bajo mallas plásticas o casas de sombra

Sus beneficios desde distintas perspectivas

El cultivo bajo estructuras de mallas agrotextiles, tiene múltiples beneficios tanto a nivel medioambiental como productivo: 

Desde el punto de vista económico social

  • Potencia el desarrollo económico de zonas ecológicamente más marginadas, al hacer viable determinados cultivos bajo la protección de casas de malla. De esta manera se incrementan los ingresos de los agricultores y la demanda de mano de obra.
  • Amplía el calendario productivo, cubriendo huecos de mercado en contra estación, al desplazar la producción estival a zonas menos cálidas.

Desde el punto de vista de optimización de recursos

Optimiza los recursos: aumenta la producción y calidad utilizando menos recursos.

Económicos

  • Incrementa los beneficios económicos: mayor producción y de mejor calidad, con menor consumo de biocidas, energía y recursos.

Naturales

  • Disminuye el consumo de agua: al reducir la evapotranspiración, reduce las necesidades hídricas de las plantas.
  • Incrementa la conservación de suelos: al reducir su exposición a agentes erosivos (tormentas, vientos, temperaturas extremas).
  • Optimiza el uso de la energía solar: mayor producción consumiendo menos recursos naturales en general.

Desde el punto de vista agroecológico

  • Permite la utilización de abejorros para la polinización, con lo que se obtiene mayor uniformidad de calibre de frutos, en relación con la utilización de hormonas.
  • Permite el uso de técnicas de cultivo respetuosas con el medio ambiente como la lucha integrada de plagas y producción integrada, con suelta de predadores naturales en el interior que reducen considerablemente la necesidad de utilización de pesticidas, por lo que es más respetuosa con el medioambiente y la seguridad alimentaria.
  • Incrementa la resiliencia al reducir la vulnerabilidad del cultivo a condiciones bioclimáticas desfavorables: vientos fuertes, pedrisco, plagas, animales de cierto tamaño, sequía, etc.

Cultivos bajo mallas

Fuente: revista Hortícola, nº 192 abril 2006