El cultivo de pimientos bajo estructuras de malla incrementa la productividad en un 70%.

El empleo de estructuras de mallas para proteger cultivos hortícolas y frutales se ha desarrollado ampliamente en la última década en el Sureste de España, debido a las ventajas que aporta este tipo de estructura, como el sombreo en periodo estival, la protección contra plagas y también la protección contra granizo.

En la actualidad, de las 13.000 hectáreas (ha) de cultivos protegidos censados en la Región de Murcia, la mitad son invernaderos de plástico y la otra mitad estructuras de mallas. Las superficies más importantes de mallas se concentran en el Valle del Guadalentín (incluidos Mazarrón y Águilas) con 3.600 has, Vegas Alta y Media del Segura con 1700 has y Vega Baja- Campo de Cartagena, con 1.000 has

Según un estudio desarrollado en Cartagena, se determinó que un sombreo moderado, que reduce la transmisión de luz del orden de 20%, es el óptimo para el cultivo de pimiento en periodo estival, consiguiendo un incremento de la productividad del 70% respecto al mismo cultivo al aire libre.
Esto es debido probablemente a una mayor difusión de la radiación bajo estructuras de malla, asociada con cambios en la distribución espectral de la luz, y la disminución del estrés debido al exceso de luz (foto-inhibición) que promueven un rendimiento superior de las plantas cultivadas en estas estructuras.

Se han obtenido resultados similares con el pepino, y probablemente, también lo tenga el tomate, ya que tiene un comportamiento fisiológico similar al pimiento.

El estudio ha demostrado también que la eficiencia de uso del agua, es decir, el cociente entre la producción y la cantidad de agua utilizada por el cultivo es también superior en cultivos bajo estructuras de malla, que igualmente mejoran la eficiencia del uso de la luz.

Las severas condiciones de estrés encontradas en el exterior o en invernadero sin sombreo fueron sustancialmente reducidas bajo las estructuras de malla.
Las estructuras de malla con un diseño optimizado y con transmisión y porosidad adecuada constituyen uno de los medios más económicos y sostenibles para incrementar la productividad de los cultivos hortícolas en regiones mediterráneas.

Las mallas anti-insectos son menos porosas para evitar la entrada de vectores de virus. Dependiendo de la especie cultivada, el sombreo puede ser fuerte (50%, para plantas ornamentales), medio (entre 50% y 25%) y moderado (25%) para cultivos hortícolas o frutales. Desde el punto de vista estructural, son menos costosas en inversión que los invernaderos de plástico tipo parral, puesto que no necesitan ventanas para la ventilación. Ofrecen la ventaja añadida de que las mallas tienen una duración mínima de vida útil de cinco años, superior a las tres campañas de los filmes plásticos habitualmente utilizados como cubierta de invernaderos.

Este ha sido un estudio pionero en la materia, ya que no había información sobre el porcentaje de sombreo óptimo para los cultivos hortícolas, y en particular para el pimiento, de gran tradición en Murcia.

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Fuente: https://www.upct.es