¿Se puede influir en la radiación solar que reciben los cultivos buscando mejorar su calidad y rendimientos?
La respuesta es sí.
La modificación de la calidad espectral a través de mallas de colores puede actuar como una herramienta fisiológica para modificar el microambiente del cultivo y promover el crecimiento y el rendimiento de la planta.
El cambio climático condiciona negativamente la productividad y calidad de las producciones hortofrutícolas, al influir sobre distintos factores bióticos y abióticos.
Es probable que los efectos del calentamiento global aumenten la incidencia de trastornos abióticos en los vegetales. Por lo tanto, la manipulación activa del entorno de crecimiento de las plantas se usa comúnmente para optimizar la producción y la calidad de las plantas.
Conocer cómo responden las plantas a la luz, nos permite actuar con la intención de mejorar el rendimiento y la calidad de los cultivos:
- La máxima asimilación neta de CO2 de la mayoría de las especies C3 se satura a una irradiancia relativamente baja (600–900 μmol m−2 s−1), correspondiente al 30–40 % de la luz solar total en un día típico de crecimiento de temporada.
- El exceso de energía predispone a las plantas a la fotoinhibición, al estrés por calor y al cierre de estomas, lo que conduce a una reducción de la fotosíntesis neta, proceso responsable de la elaboración de carbohidratos.
- Las altas temperaturas sostenidas (35–40 °C) pueden afectar la división celular, la expansión de las hojas y el desarrollo reproductivo.
La manipulación de la calidad de la luz se puede conseguir en la agricultura protegida, mediante mallas fotoselectivas, que promuevan una mayor calidad, composición y rendimientos de los cultivos. Además de estos efectos:
- Protegen frente a condiciones ambientales adversas: radiación solar excesiva, calor, sequía, viento y granizo.
- Protegen frente a plagas voladoras.
- Reducen las pérdidas postcosecha y el consumo de agua.
¿Cómo se manipula la radiación que llega a los cultivos?
Dependiendo de la pigmentación del hilo y el diseño del tejido con diferentes fibras y densidades para crear índices de sombra específicos, las mallas de sombreo de colores fotoselectivas, brindan diversas mezclas de luz natural , sin modificar y dispersa, con modificación espectral.
La fracción de luz que pasa a través de los agujeros en la malla permanece sin cambios en su calidad, mientras que la luz que incide en los hilos se modifica espectralmente y se dispersa al salir. La dispersión de la luz se puede incrementar en un 50 % o más.
La manipulación espectral tiene como objetivo promover específicamente las respuestas fotomorfogenéticas/fisiológicas, mientras que la dispersión de la luz mejora su penetración en el dosel interior.
Se pueden usar para cambiar las proporciones de luz roja a luz roja lejana que detectan los fitocromos, las cantidades de radiación disponibles para activar los fotorreceptores azul/ultravioleta-A, la luz azul involucrada en las respuestas fototrópicas mediadas por fototropinas y la radiación en otras longitudes de onda que pueden influir en el crecimiento y desarrollo de las plantas.
¿En qué se diferencia una malla de color negro de mallas de colores?
Las mallas negras simplemente reducen la intensidad de la luz, sin afectar su calidad.
¿Cómo influyen los colores en los distintos aspectos fotomorfogénicos de la planta?
- El color perla tiene la mayor capacidad de dispersión de la luz en el rango visible y también absorbe la luz en el rango ultravioleta (UVA+B), por lo que se ha demostrado que aumenta el tamaño de la fruta y el rendimiento en los cultivos de árboles frutales, así como la calidad postcosecha de los frutos frescos.
- Los colores rojos y amarillos estimulan específicamente la tasa de crecimiento vegetativo y el vigor del follaje (altura de la planta, el ancho y el número de ramas).
- El color azul causa enanismo, reduce la ramificación y el tamaño de las hojas.
- El color gris mejora la ramificación y frondosidad, junto con la reducción del tamaño de las hojas y el variegado debido a su clara absorción en el rango IR.
El efecto de los colores varía según el cultivo, las especies responden de manera diferente.
Las mallas de color rojo, perla y amarillo aumentan notablemente la productividad, mejoran la calidad de la fruta, reducen infestación por plagas y enfermedades y mejoran la vida postcosecha.
El sombreado aumenta el índice de área foliar (determinante de las tasas de asimilación neta/fotosintética y el rendimiento).
